miércoles, 7 de noviembre de 2012

UNIDAD DE CUIDADOS CRÍTICOS; VENTILACIÓN MECÁNICA.


UNIDAD DE CUIDADOS CRÍTICOS; VENTILACIÓN MECÁNICA.

Hoy en la mañana acudimos a la Unidad de Cuidados Intensivos, la paciente que estaba conectada a ventilación mecánica controlada también denominada ventilación con presión positiva intermitente, es el procedimiento de respiración artificial que se emplea para suplir o colaborar con la función respiratoria de una persona, en este caso concreto por la necesidad de solucionar su problema que sufrió en una cirugía ginecológica, causa del shock hipovolémico, por el cual preciso el soporte de ventilación mecánica.

Durante nuestra estancia cuando Miguel enfermero de UCI nos mostraba el equipo de VM, a la paciente se le traslado para realizar una arteriografía abdominal (imagen radiológica de los vasos sanguíneos capilares, venosos, arteriales y del flujo sanguíneo en el abdomen), con la finalidad de solucionar el problema inicial del shock.

El programa que utiliza la UCI es el PISCIS ya que la cantidad de  datos que se vuelcan de cada paciente tienen un gran peso, por el cual se diseña este u otro tipo de programas similares para estas unidades donde las características de los pacientes son tan especiales.

En la gráfica podemos ver todos los datos, desde el balance de entradas y salidas, el tipo de VM con los parámetros que pauta el intensivista, los cuidados que la paciente recibe como puede ser la aspiración de secreciones, cura de vvp y vvc, cambio de SNG y/o SV, las escalas de sedación  Campbell y Rass (la paciente hoy ha tenido a las 10 horas un nivel 3, sedación ligera, es decir, se duerme y se despierta) , la descontaminación selectiva (pasta oral y solución digestiva), cuidado que ha demostrado tener una repercusión importante en el descenso de neumonía asociada a ventilación mecánica junto con la primera medida como es la higiene de manos, sobre todo en este tipo de pacientes.

Son importantes para el profesional de enfermería dos iconos rojos, que se muestran en la parte derecha de la pantalla, en   uno donde visualizamos las tareas que realizadas y las que se deben de realizar al paciente y el otro nos muestra un formato de hoja verde, la cual nos indica la pauta médica prescrita recientemente,  tarea delegada que debemos abordar como excelentes profesionales  para aportar el máximo confort al paciente.
 
La ventilación mecánica o respirador controlado por volumen, presenta un cuadro de mandos digital donde observamos y modificamos a petición del médico los parámetros que están prescritos como son;

1.       Fi O2, la fracción inspirada de oxigeno, que es la proporción en que se encuentra el oxigeno que suministramos dentro del volumen inspiratorio. Puede dar hasta el 100% pero lo ideal es que se administre <60%.

2.       Otro parámetro es el VT Volumen Tidal, que es el volumen que suministramos en cada insuflación este es en torno a el 5-8 ml/kg , pero  va a estar determinado en función del peso del paciente.

3.       FR que queremos que el ventilador le proporcione al paciente, ajustando el tiempo que dedicaremos a la inspiración, pausa, espiración. Por regla general, la relación inspiración: espiración es 1:2, en el caso de la paciente esta programado 1:1’9. Existe una relación invertida que se utiliza en pacientes con patologías pulmonares.

4.       PEEP la presión positiva espiratoria final consiste en mantener una presión positiva al final de la espiración. La paciente tiene una PEEP 10, es decir, que al final de cada espiración hay 10 ml de presión para evitar la atelectasia y el colapso del alveolo pulmonar.

5.       La rampa de presión es el tiempo de presión que oscila en unos 0’20 segundos.

6.       Se calibra el sensor de flujo para que los valores que se visualizan sean correctos.

7.       Podemos ver que en la IPPV la ventilación es total y se pautan los parámetros indicados por el médico, Volumen, Frecuencia y FiO2 (el valor de la fracción inspirada de oxigeno va a  depender de los valores de la gasometría arterial).

8.       Debemos ser conscientes que el oxígeno es una droga y que en concentraciones superiores a las necesitadas es tóxico y puede producir complicaciones oculares y/o  pulmonares como el Síndrome de Distres Respiratorio del Adulto, en el cual se engrosa la membrana alveolo-capilar y no hay respiración pero si ventilación.

9.       La paciente tiene programada la IPPV con O2 50, VT 450, Tins 1’50, PEEP 10 y una rampa de presión de 0’20 segundos.

La ventilación mecánica ISMV o ventilación mandatoria intermitente sincronizada, permite al paciente realizar respiraciones espontáneas intercaladas entre los ciclos mandatorios del ventilador, es en la cual se sincronizan paciente y respiración en los 5 primeros segundos, de tal manera que si el paciente no inspira en ese tiempo el respirador aporta el ciclo inspiratorio, por el contrario si el paciente aporta la inspiración el respirador se inhibe y no conduce oxigeno por la tubuladura.

En los respiradores o ventiladores mecánicos se programa el volumen, la frecuencia respiratoria y la fracción  inspiratoria de oxigeno, pero va a depender del modelo de respirador en este caso que hemos presenciado es un ventilador volumétrico IPPV, técnica de soporte ventilatorio total, es decir, el respirador realiza todo el trabajo para mantener una ventilación alveolar efectiva, donde las variables son fijadas por el médico y ejecutadas por la máquina y nosotros como futuros profesionales de enfermería debemos conocer para mayor seguridad en su manejo.

Existen los modelos manométricos donde la técnica de soporte ventilatorio es parcial, tanto  el paciente como el respirador colaboran para contribuir a la ventilación alveolar efectiva. En este modo ventilatorio la presión es medida en cmH2O;

1.       BiPAP en este método ventilatorio con doble nivel de presión va a depender de la patología del paciente para que el medico pauta una presión menor o mayor como es en el  ejemplo de una  neumonía o un paciente con  EPOC,  donde el pulmón va a tener menor distensibilidad y va a precisar una mayor presión.

También la patología influye en la pauta prescrita sobre el modo ventilatorio total o parcial, en muchas ocasiones para entrenar la musculatura respiratoria el paciente puede pasar la noche con modo ventilatorio total y durante el día pasar a un modo ventilatorio parcial o CPAP, también suele ser el paso a seguir para que el paciente llegue a conseguir el destete ventilatorio.

Los parámetros que se programan por indicación médica son;

o   FiO2

o   FR

o   T inspiración, presión inspiratoria 20 cm H2O, es una presión bifásica  más fisiológica y la que mejor se adapta al paciente.

o   PEEP

2.       CPAP modelo de presión positiva continua en la vía aérea, también es una técnica de soporte ventilatorio parcial que se utiliza como he mencionado anteriormente para el destete y en patologías como IRA, SAOS. Aunque el estudio en este rotatorio de práctica clínica está enfocado al paciente adulto, cabe destacar que es un método el cual también ofrece una posibilidad diferente de manejo del recién nacido con un peso menor de 1.500 g, especialmente en los niños menores de 1.000 g, permitiendo disminuir el uso de surfactante sin empeorar su pronóstico.

Los modos usados con más frecuencia en la IRA son la presión positiva continúa en la vía área (CPAP) y la ventilación con doble nivel de presión (BIPAP). Ambas modalidades han demostrado su utilidad en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca aguda (ICA) por edema agudo de pulmón (EAP) o hipertensiva, al mejorar con mayor rapidez la IRA y reducir las necesidades de intubación y la mortalidad en algunos pacientes.

 Existe una mayor experiencia en el modo CPAP, más sencillo en su manejo y con pocas complicaciones, que con el modo BIPAP, más complejo y que requiere un mayor entrenamiento. Cuando se comparan ambos métodos en pacientes con ICA el modo BIPAP sólo ha demostrado mejorar la IRA con mayor rapidez y es más efectivo en pacientes con hipercapnia o fatiga respiratoria. A pesar de estos beneficios, el uso de la VNI en los servicios de urgencias hospitalarios está poco extendido probablemente debido a la falta de entrenamiento de los profesionales, la baja disponibilidad de recursos materiales y a la ausencia de protocolos claros, que deberían estar disponibles en todos los hospitales.

Seria una mejora en la calidad asistencial conseguir establecer el papel de la VNI como  método de oxigenación en el tratamiento de la ICA por EAP e hipertensiva y definir un protocolo de actuación que facilite su cumplimiento.

Bibliografía;

López M, Pallás CR, Muñoz MC, Barrio MC, Medina C, De la Cruz J. Uso de la CPAP en la estabilización inicial de los niños con un peso al nacimiento menor de 15oog. Anal Ped 64; (5); 422-427. Disponible en; M López Maestro, CR Pallás Alonso, C Medina López… - Anales de…, 2006 - Elsevier

Carratalá JM, Masip J. VNI en la IC Aguda uso de CPAP en los servicios de urgencias. Med Urg Emer. 2010. 22; (1): 49-55. Disponible en; JM Carratalá Perales… - Emergencias: Revista de la…, 2010 - dialnet.unirioja.es

 

 

 

SHOCK SÉPTICO

SHOCK; síndrome de origen multifactorial, consecuencia del Sistema Circulatorio para la adecuada perfusión de los tejidos. Es una urgencia médica que precisa un reconocimiento precoz y un abordaje inmediato, de tal modo que si no se adoptan medidas encaminadas  a su corrección conduce inexorablemente a la muerte. 
 
Ingreso un paciente que había sido intervenido quirúrgicamente de prostatectomía abierta el 19 de Octubre, dado de alta a los 10 días. En su convalecencia curso con fiebre y malestar general al tercer día, motivo por el cual acudió  al servicio de urgencias, siendo ingresado en la sala de observación.
La glándula prostática es un órgano que se encuentra en la base de la vejiga en los hombres. Es posible que sea necesario destruir o extirpar quirúrgicamente los tejidos en dicha glándula si ésta se encuentra inflamada.
 Un agrandamiento de la próstata puede causar problemas para orinar e infecciones urinarias. Estos síntomas a menudo se pueden aliviar con la extirpación parcial o total de la glándula prostática, lo cual se puede llevar a cabo de muchas maneras, dependiendo del tamaño de la próstata y de la causa de su agrandamiento.
Los tres procedimientos más comunes para la extirpación quirúrgica de la glándula prostática cuando no hay cáncer son:
•Resección transuretral de la próstata (TURP, por sus siglas en inglés)
•Prostatectomía con láser
•Prostatectomía abierta
La decisión con respecto al tipo de prostatectomía que se debe realizar depende del tamaño de la glándula prostática. Para las próstatas de más de 30 gramos y de menos de 80 gramos (este número depende de la experiencia del cirujano) se recomienda la TURP. Si la próstata es de más de 90 gramos, se recomienda una prostatectomía abierta.
Al paciente le había sido practicada una prostatectomía abierta, que consiste en realizar una incisión en la parte inferior del abdomen entre el ombligo y el pene a través de la cual se extirpa la glándula prostática. Éste es un procedimiento mucho más complicado que por lo general requiere una hospitalización y un período de recuperación más prolongados.
La prostatectomía suprapúbica se realiza utilizando anestesia general o raquídea. El paciente regresa de la cirugía con un catéter de Foley colocado y ocasionalmente un catéter suprapúbico insertado en la pared abdominal para ayudar a drenar la vejiga.
Se puede conectar una solución para irrigar la vejiga a través del catéter con el fin de lavarlo continuamente y evitar que se obstruya con sangre. Igualmente, se puede colocar un tubo de drenaje en la cavidad abdominal para ayudar a drenar el exceso de sangre y líquidos del área.
La orina del paciente puede parecer inicialmente muy sanguinolenta, pero esto debe resolverse en pocos días. El catéter de Foley y los catéteres suprapúbicos permanecerán en su sitio entre 5 días y algunas semanas hasta cuando la vejiga haya sanado lo suficiente.
La  cicatriz de nuestro paciente mostraba buen aspecto con un punto por el cual eliminaba un poco de seroma, sin olor ni color. Sin embargo el señor a primera hora de la mañana mantenía una tensión arterial baja, disminuyendo esta a pesar de infundir volumen prescrito por orden médica, se le administro un 3º suero extra, se comunicaron y registraron varias tomas de TA. Su color de piel era peculiar, su palidez y la dificultad para acceder a un tercer acceso venoso para infundir los fármacos prescritos, que finalmente se consiguió en el tercer intento, nos mostraba signos de un shock séptico.
Su TA llego a descender a 69/43. Los médicos le informaron que tenían que trasladarlo a quirófano y luego pasaría a la unidad de cuidados intensivos, su familia fue informada.
El shock distributivo séptico en su fase inicial precisa perfusión de líquidos, monitorización y fármacos inotrópicos (dopamina). Si esta indicado drenaje del foco séptico.
1.    Estadio I o fase preshock; la sintomatología es escasa y la respuesta al tratamiento suele resultar favorable.
2.     Estadio II o shock precoz; los mecanismos compensadores en esta fase son incapaces para lograr la perfusión de órganos vitales. El tratamiento debe ser enérgico para intentar revertir esta situación.
3.    Estadio III o shock tardío;  los signos y síntomas de la fase previa mantenidos en el tiempo. En esta fase la morbimortalidad supera el 75% de los casos a pesar del tratamiento intensivo.
El shock séptico presenta una alteración  a nivel del tono vasomotor, mediado por sustancias vasoactivas que provocan una discordancia entre el contenido y el continente vascular. Las etiologías asociadas a este tipo de shock son;
·         Sepsis
·         Anafilaxia
·         Tóxicos
·         Endocrinopatías (mixedemas e Insuficiencia suprarrenal)
·          Shock neurogénico
·         Shock causado por el dolor
Clínica
La presentación clínica varía en función del tipo de shock y su causa. Aun así existen muchas características comunes que es preciso identificar de forma precoz y sistemática.
ü  Hipotensión arterial; es un síntoma guía. La presión arterial sistólica < 90 mmHg o una caída mayor de 40 mmHg sobre la basal o la TAM menor de 60 mmHg. Los mecanismos compensadores pueden mantener la TA en parámetros normales durante algún tiempo (fase precoz del shock), y existen otros signos y síntomas cardiovasculares que alertan sobre la posibilidad del shock: alteración de la FC, aparición de arritmias, dolor torácico, distensión o colapso de las venas del cuello, pulso paradójico y disminución de ruidos cardiacos.
ü  Disfunción de órganos;
o   Cianosis, livideces, frialdad y sudoración cutánea salvo en las fases iniciales del shock distributivo donde la piel puede estar caliente y eritomatosa.
o   Oliguria dosis menor 0’5 ml/kg/h o <500ml en 24 horas.
o   Alteración del nivel de conciencia, desde agitación hasta  coma profundo.
o   Acidosis metabolica, acidosis láctica con ph< 7’30
o   Distress respiratorio, taquipnea, crepitantes pulmonares.
Además de hipotensión arterial se necesitan dos o más signos de disfunción de órganos para el diagnóstico del shock.
Pasos a seguir para el diagnóstico:
Anamnesis; obtenemos del paciente, familia y/o acompañantes información que debe ser breve y orientar acerca de las siguientes entidades: cardiopatía, infección, hemorragia, TEP, Traumatismo, ingestión de fármacos etc.
Exploración física; se deben determinar los siguientes parámetros: TA, FC y respiración, temperatura y PVC o yugular.
Pruebas complementarias; hemograma completo: bioquímica básica con perfil hepático, cardiaco ante sospecha de shock cardiogénico, amilasa, acido láctico, coagulación con dimero D y gases arteriales para valorar la saturación de oxigeno.
 
Bibliografía;

- Abad E et al. Manual de Urgencias. Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias. 2011; 1: 97-99

- Rovira E. Enfermería 21. Urgencias en  Enfermería. DAE. Madrid. 2000; 1: 150-160
 


martes, 6 de noviembre de 2012

INFARTO AGUDO DE MIOCARDIO


Enfermedad Cardiovascular; Infarto agudo de Miocardio.
El término Infarto agudo de Miocardio (frecuentemente abreviado como IAM y conocido en el lenguaje coloquial como ataque al corazón, ataque cardíaco o infarto) hace referencia a un riego sanguíneo insuficiente, con daño tisular, en una parte del corazón (agudo significa súbito, mio músculo y cardio corazón), producido por una obstrucción en una de las arterias coronarias, frecuentemente por ruptura de una placa de ateroma. La isquemia o aporte deficiente de oxígeno que resulta de tal obstrucción produce la angina de pecho, que si se recanaliza precozmente no produce muerte del tejido cardíaco, mientras que si esta anoxia se mantiene se produce la lesión del miocardio y finalmente la necrosis, es decir, el infarto.

El Infarto de Miocardio es la principal y primera causa de muerte de hombres y mujeres en España  y en todo el mundo. La facilidad de producir arritmias, fundamentalmente la Fibrilación Ventricular, es la causa más frecuente de muerte en el infarto agudo de miocardio en los primeros minutos, razón por la que existe la tendencia a colocar desfibriladores externos automáticos en lugares públicos como aeropuertos, superficies o centros comerciales.

Además intervienen factores psicosociolaborales, hemostásicos (factores de coagulación, fibrinógeno), inflamatorios, agentes infecciosos y niveles de homocisteína plasmática.

Un infarto de miocardio es una urgencia médica por definición y se debe buscar atención médica inmediata. La demora de tiempo es un error grave que cobra miles de vidas cada año. El pronóstico vital de un paciente con infarto depende de la extensión del mismo (es decir, la cantidad de músculo cardíaco perdido como consecuencia de la falta de irrigación sanguínea) y la rapidez de la atención recibida.

Es la causa más frecuente, pero no la única, de muerte súbita cardiaca, mediante las referidas arritmias. El cuadro es de un paro cardíaco. Sin embargo, en la mayor parte de los casos hay actividad eléctrica en el corazón, cuyo paro puede revertirse con una desfibrilación precoz.

Angina es un dolor torácico intenso producido por la obstrucción aguda, parcial o crónica, del flujo coronario, insuficiente para producir necrosis.

Infarto de Miocardio e Insuficiencia Cardíaca

Infarto de miocardio e insuficiencia cardíaca no son términos sinónimos. En la insuficiencia cardíaca existe un trastorno del bombeo sanguíneo, lo cual, en ciertos casos, puede ser el resultado de un infarto. Si la insuficiencia cardíaca se produce de forma súbita, en el infarto extenso puede llevar a un edema agudo de pulmón con una intensa disnea o ahogo del paciente.
Los síntomas clásicos de un infarto agudo de miocardio incluyen dolor de pecho opresivo que puede irradiarse a los hombros y cuello, dificultad respiratoria, vómitos, náuseas, palpitaciones, sudoración y ansiedad.
La atención al paciente que presenta un cuadro sugestivo de ser un infarto debe ser prioritaria, estando en los sistemas de triaje como una atención de nivel I. En la atención médica de urgencia, se incluye oxigenoterapia, aspirina y gliceril trinitrato. El alivio del dolor se logra clásicamente con la morfina. El alivio del dolor es primordial, ya que el dolor aumenta la ansiedad y la actividad del sistema nervioso autónomo, provocando aumento del trabajo y demanda de oxígeno por parte del corazón.

Epidemiología
La Enfermedad Isquémica Cardiaca e Ictus son responsables  del  60% de las muertes de origen cardiovascular. Sin embargo, cabe destacar la importante reducción en los últimos años por control de la Tensión Arterial.
Durante el periodo que llevo realizado de práctica clínica en el S. Urgencias, todos los pacientes que han ingresado en el box vital ha sido por enfermedad coronaria a excepción de una señora de 84 años que fue por Accidente Cerebrovascular.
Existen diferencias entre países y regiones. Gradiente Norte-Sur (paradoja española), con gran carga de morbilidad.
El infarto de miocardio es la presentación más frecuente de la cardiopatía isquémica. La OMS estimó que en el año 2008 el 12,8 por ciento de las muertes a nivel mundial se debieron a una cardiopatía isquémica, que es la principal causa de muerte en países desarrollados y la tercera causa de muerte en países en vías de desarrollo, después del sida e infecciones respiratorias bajas.
Las enfermedades cardiovasculares matan más personas cada año en todo el mundo, que el resto de causas juntas. En 2002 murieron por cardiopatía coronaria 7,2 millones de personas y 5,5 millones por ictus cerebral o enfermedad cerebrovascular.
 El tabaco es la principal causa de muchas de las enfermedades con mayor mortalidad: enfermedades cardiovasculares, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y cáncer de pulmón. El tabaco es el responsable de la muerte de 1 de cada 10 adultos en todo el mundo. El tabaco es con frecuencia la causa oculta de la enfermedad registrada como responsable de la muerte.
 En los países más ricos, más de las dos terceras partes de la población vive más de 70 años y mueren de enfermedades crónicas: enfermedad cardiovascular, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cáncer, diabetes o demencia.

Etiología
El infarto agudo de miocardio se presenta en pacientes con cardiopatía isquémica, ya sea en aquellos que ya sabían que padecían esta enfermedad y recibían tratamiento por ella o como episodio inicial de la patología. Suele estar precedido por antecedentes de angina inestable, nombre que reciben los episodios de dolor torácico que se hacen más frecuentes, más duraderos, que aparecen con esfuerzos menores que en la evolución previa o que no ceden con la medicación habitual.
El miocardio (el músculo del corazón) sufre un infarto cuando existe una enfermedad coronaria avanzada. En general esto se produce cuando una placa de ateroma que se encuentra en el interior de una arteria coronaria  se rompe, causando una obstrucción aguda de ese vaso.
La corona de vasos sanguíneos que llevan oxígeno y nutrientes al propio músculo cardíaco (arterias coronarias) puede desarrollar placas de ateroma, lo que compromete en mayor o menor grado el flujo de oxígeno y nutrientes al propio corazón, con efectos que varían desde una angina de pecho (cuando la interrupción del flujo de sangre al corazón es temporal) a un infarto de miocardio (cuando es permanente e irreversible).

 Trombo y émbolo
La presencia de ateriosclerosis en un vaso sanguíneo hace que en dicho vaso existan estrechamientos y que en ellos se desarrolle más fácilmente un trombo: un coágulo de plaquetas, proteínas de la coagulación y desechos celulares que acaba taponando el vaso. Un émbolo es un trombo que ha viajado por la sangre hasta llegar a un vaso pequeño donde se enclava como un émbolo.
Los principales factores de riesgo que predisponen a un infarto son la aterosclerosis, enfermedad isquémica, antecedentes de angina de pecho, de un infarto anterior o de trastornos del ritmo cardíaco, así como factores de riesgo no modificables; genética, sexo, antecedentes familiares y la edad, principalmente en hombres mayores de 40 años y mujeres mayores de 50 años.
Ciertos factores de riesgo o hábitos modificables como el tabaquismo, consumo excesivo de bebidas alcohólicas,  y niveles altos de estrés también contribuyen significativamente a un mayor riesgo de tener un infarto.
Los factores de riesgo en la aparición de un infarto de miocardio están muy relacionados con los factores de riesgo de la arteriosclerosis e incluyen, entre otros: factores de riesgo modificables como son la HTA, la D.M, la Dieta,  la Vida sedentaria y ejercicio físico (50% de los mayores de 16 años no realizan ejercicio físico),  la Obesidad (IMC>30 en España 15%; aumenta con la edad y en mujeres), Dislipemia (Razón HDL y LDL como predictor), HTA como principal factor de riesgo para ECV, con difícil diagnóstico y control.

Factores de protección

Muchos de los factores de riesgo cardíacos son modificables, de modo que muchos ataques del corazón pueden evitarse si logra mantenerse un estilo de vida más saludable. La actividad física, por ejemplo, se asocia con riesgos más bajos. Por supuesto, algunos de los factores de riesgo no pueden modificarse: la edad, el sexo, los antecedentes familiares y otros factores de predisposición genéticos.
Las mujeres que usan pastillas anticonceptivas combinadas suelen presentar un aumento leve en el riesgo de infarto al miocardio, en especial si se presentan otros factores de riesgo, como por ejemplo el hábito de fumar.
Se sabe que la inflamación es un paso importante en el proceso de formación de una placa aterosclerótica. La proteína C reactiva es un marcador sensible aunque no específico de la inflamación. Por esa razón, una elevación sanguínea de la proteína C reactiva puede predecir el riesgo de un infarto, así como de un accidente cerebrovascular y el desarrollo de la diabetes, aunque no está claro si juega un papel directo en la formación de la aterosclerosis. Más aún, ciertos fármacos utilizados en el tratamiento del infarto del miocardio pueden reducir los niveles de la proteína C reactiva.

Patología
La aparición de un infarto agudo de miocardio se fundamenta en dos subtipos del síndrome coronario agudo, el infarto de miocardio sin elevación del segmento ST y el infarto de miocardio con elevación del segmento ST, los cuales son, con frecuencia, una manifestación de una coronariopatía, es decir, de una enfermedad de las arterias coronarias.  
El evento inicial más común es el desprendimiento de una placa aterosclerótica de una de las arterias coronarias del epicardio, es decir, de la cubierta del corazón, que conlleva a la iniciación de la cascada de la coagulación, lo que en ocasiones genera la oclusión total de la arteria.
Si el deficiente flujo sanguíneo al corazón dura lo suficiente, puede iniciarse un proceso llamado cascada isquémica, en la que las células del corazón mueren, principalmente por necrosis, y ya no pueden regenerarse. En ese punto de muerte celular se forma una cicatriz de colágeno permanente, que daña la arquitectura cardíaca. Algunos estudios recientes han indicado que el proceso de muerte celular denominado apoptosis también desempeña un papel importante en el proceso de daño tisular después de un infarto de miocardio. En consecuencia, el tejido fibrótico pone al paciente en una situación de riesgo de la aparición de trastornos del ritmo cardíaco que tiende a ser potencialmente peligroso para su vida, incluida la aparición de una aneurisma ventricular que puede desgarrarse con consecuencias catastróficas, generalmente mortales.
El tejido cardíaco así dañado conduce los impulsos eléctricos más lentamente, y esa diferencia en la velocidad de conducción puede causar lo que se conoce como un circuito de reentrada, uno de los posibles causantes de arritmias letales. En el circuito de reentrada, el impulso eléctrico que sale de un nodo llega a un punto fibrótico en su camino que hace que el impulso regrese y estimule al mismo nodo que le dio origen, lo cual puede originar un mayor número de contracciones que en condiciones normales. La arritmia más severa es la fibrilación ventricular FV, que consiste en contracciones extremadamente rápidas y caóticas que conllevan a una muerte súbita cardiaca.
Igualmente grave es la taquicardia ventricular, aunque el pronóstico tiende a ser menos letal. Una taquicardia ventricular y en especial una FV impiden que el corazón bombee la sangre eficazmente, lo que hace que el gasto cardíaco y la presión arterial caigan a niveles peligrosos, y puede provocar una mayor isquemia y un infarto más extenso. Ambos ritmos son  desfibrilables, no lo son la asistolia ni la actividad eléctrica sin pulso.
Hoy entro en el box vital una señora de 84 años en PCR con  asistolia, se le realizo RCP no se consiguió canalizar ninguna vvp, si  se le realizó IOT pero después de un tiempo considerable que un médico controlaba mediante su móvil, las maniobras  se dejaron de realizar, su ECG era plano, se comento que llevaba más de cinco minutos en parada cuando entró  en el box vital, que la familia informó que días antes presentaba bastante fatiga.
La actuación de los profesionales en el box vital fue espectacular, la enfermera con la que yo estaba en la sala de observación, canalizo varias vías incluida la femoral sin éxito, yo observaba que los pies de la señora presentaban pequeñas livideces y me admiraba el afán de todos los presentes por revertir el ritmo con el cual entró.
Yo pensé por un momento, si consiguen que salga de la parada, su cerebro ha pasado muchos minutos sin oxigeno, con su edad necesitará cuidados y tendrán que ser cubiertas todas sus necesidades, por otro lado la lucha que mantenían los allí presentes era merecedora de revertir el ritmo, pero pienso que ahí circunstancias que no se pueden cambiar, su edad era determinante y el tiempo que estuvo  parada considero que también lo fue.
Cuadro Clínico
Aproximadamente la mitad de los pacientes con infarto presentan síntomas de advertencia antes del incidente. La aparición de los síntomas de un infarto de miocardio ocurre, por lo general, de manera gradual, en el transcurso de varios minutos, y rara vez ocurre de manera instantánea. Cualquier número de síntomas compatibles con una repentina interrupción del flujo sanguíneo al corazón se agrupan dentro del síndrome coronario agudo.
El dolor torácico repentino es el síntoma más frecuente de un infarto, por lo general es prolongado y se percibe como una presión intensa, que puede extenderse o propagarse hasta los brazos y los hombros, sobre todo del lado izquierdo, a la espalda, al cuello e incluso a los dientes y la mandíbula.
El dolor de pecho debido a isquemia o una falta de suministro sanguíneo al corazón se conoce como angor o angina de pecho, aunque no son poco frecuentes los infartos que cursan sin dolor, o con dolores atípicos que no coinciden con lo aquí descrito. Por eso se dice que el diagnóstico es siempre clínico, electrocardiográfico y de laboratorio, ya que sólo estos tres elementos juntos permitirán realizar un diagnóstico preciso. Cuando es típico, el dolor se describe como un puño enorme que retuerce el corazón. Corresponde a una angina de pecho pero prolongada en el tiempo, y no responde a la administración de los medicamentos con los que antes se aliviaba (por ejemplo, la nitroglicerina sublingual) ni cede tampoco con el reposo. El dolor a veces se percibe de forma distinta en personas con diabetes y ancianas, es decir, no sigue un patrón fijo.
En los infartos que afectan la cara inferior o diafragmática del corazón puede también percibirse como un dolor prolongado en la parte superior del abdomen que el individuo podría, erróneamente, atribuir a indigestión o acidez. El signo de Levine se ha categorizado como un signo clásico y predictivo de un infarto, en el que el afectado localiza el dolor de pecho agarrando fuertemente su tórax a nivel del esternón.
La disnea o dificultad para respirar ocurre cuando el daño del corazón reduce el gasto cardíaco del ventrículo izquierdo, causando insuficiencia ventricular izquierda y, como consecuencia, edema pulmonar. Otros signos incluyen la diaforesis o una excesiva sudoración, debilidad, mareos, palpitaciones, náuseas de origen desconocido, vómitos y desfallecimiento. Es probable que la aparición de estos últimos síntomas sea consecuencia de una liberación masiva de catecolaminas del sistema nervioso simpático, una respuesta natural al dolor y las anormalidades hemodinámicas que resultan de la disfunción cardíaca.
Los signos más graves incluyen la pérdida de conocimiento debido a una inadecuada perfusión cerebral, shock cardiogénico e incluso muerte súbita, por lo general debido a una fibrilación ventricular FV.
Las mujeres tienden a experimentar síntomas marcadamente distintos a los de los hombres. Los síntomas más comunes en las mujeres son la disnea, la debilidad, la fatiga e incluso la somnolencia, los cuales se manifiestan hasta un mes antes de la aparición clínica del infarto isquémico. En las mujeres, el dolor de pecho puede ser menos predictivo de una isquemia coronaria que en los hombres.
Aproximadamente un cuarto de los infartos de miocardio son silentes, es decir, aparecen sin dolor de pecho y sin otros síntomas. Estos infartos suelen descubrirse tiempo después durante electrocardiogramas subsiguientes o durante una autopsia sin antecedentes de síntomas relacionados con un infarto. Este curso silente es más común en los ancianos, en los pacientes con diabetes y después de un trasplante de corazón, probablemente debido a que un corazón donado no está conectado a los nervios del paciente receptor. En pacientes con diabetes, las diferencias en el umbral del dolor, la neuropatía autonómica y otros factores fisiológicos son posibles explicaciones de la ausencia de sintomatología durante un infarto.
Diagnóstico
El diagnóstico de un infarto de miocardio debe formularse integrando aspectos clínicos de la enfermedad actual del individuo y un examen físico, incluido un electrocardiograma y pruebas de laboratorio que indiquen la presencia o ausencia de daño celular de las fibras musculares. Por esta razón, la semiología que el clínico debe aplicar ante la presencia de un dolor precordial debe obligarlo a proponer el diagnóstico de infarto agudo del miocardio (IAM) con suficiente premura, ya que el retraso en el planteamiento se traduce en la pérdida de un tiempo valioso necesario para instituir el método de reperfusión disponible con la idea de recuperar la mayor extensión de miocardio ya que, como es bien sabido, existe una relación inversa entre el tiempo transcurrido para iniciar el procedimiento y la cantidad de músculo “salvado”.

 Criterios de diagnóstico
Los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) son los que clásicamente se usan en el diagnóstico de un infarto de miocardio. Un paciente recibe el diagnóstico probable de infarto si presenta dos de los siguientes criterios, y el diagnóstico será definitivo si presenta los tres:
 1. Historia Clínica de dolor de pecho isquémico que dure por más de 30 minutos.

2. Cambios electrocardiográficos en una serie de trazos.

3. Aumento o disminución  de biomarcadores séricos, tales como la creatina quinasa tipo MB y la troponina.

 Estos criterios de la OMS fueron redefinidos en el 2000 para dar predominio a los marcadores cardíacos. De acuerdo con las nuevas disposiciones, un aumento de la troponina cardíaca, acompañada de síntomas típicos, de ondas Q patológicas, de elevación o depresión del segmento ST o de intervención coronaria, es suficiente para diagnosticar un infarto de miocardio.
El diagnóstico clínico del IAM se debe basar, entonces, en la conjunción de los tres siguientes datos: dolor característico, cambios electrocardiográficos sugestivos y elevación de las enzimas, y debe tenerse presente que esta última puede no presentarse en forma oportuna, por lo que los dos primeros cambios deberán tomarse en cuenta para iniciar la reperfusión a la brevedad posible.
En la sala de observación cuando ingresa un paciente con dos criterios, como son el dolor y en el registro electrocardiográfico hay un cambio sugestivo, la Doctora  solicitan al profesional de enfermería la petición de analítica de enzimas seriadas, es decir, cuando el paciente ingresa se canaliza vvp con extracción de 3 tubos (plasma, citrato, edta), posteriormente se realizan dos extracciónes separadas en el tiempo de un solo tubo de plasma. En el programa de Selene la Doctora comprueba si sus enzimas (troponina) desciende.
 Examen físico
La apariencia general de los pacientes con infarto de miocardio varía de acuerdo a los síntomas. Se puede ver pacientes cómodos o pacientes agitados con una frecuencia respiratoria aumentada. Es frecuente ver un color de piel pálida, lo que sugiere vasoconstricción. Algunos pacientes pueden tener una fiebre leve (38–39 °C), PA elevada o en algunos casos disminuida y el pulso puede volverse irregular.

Si aparece una insuficiencia cardíaca, se puede encontrar en la exploración física una elevada presión venosa yugular, reflujo hepatoyugular o hinchazón de las piernas debido a edema periférico. Varias anormalidades pueden ser oídas durante la auscultación, tales como un tercer y un cuarto ruido cardíaco, roce pericárdico, desdoblamiento paradójico del segundo ruido y crepitantes sobre el pulmón.
 •ECG. Si una persona sufre síntomas compatibles con un infarto, se le hará un ECG (electrocardiograma) inmediatamente, a veces le aporta personal del SUMA quien realiza el traslado. De hecho, estará conectado a un monitor de ECG durante todo el tiempo que esté en el Hospital, por lo general se le realiza más de un ECG en pocas horas dado que, en las primeras horas, el resultado puede ser normal, aún en presencia de infarto.

Marcadores cardíacos
Las enzimas cardíacas son proteínas provenientes del tejido cardíaco y que se liberan a la circulación sanguínea como consecuencia del daño al corazón, tal como es el caso en un infarto de miocardio. La elevación es desproporcional del subtipo MB de la enzima creatina quinasa (CK) específicamente como producto de un daño miocárdico. Las regulaciones actuales tienden a favorecer a las unidades I y T de la troponina, los cuales son específicos para el músculo cardíaco, hasta se piensa que comienzan a elevarse antes de que ocurra el daño muscular. La elevación de la troponina en un paciente con dolor de pecho puede acertadamente predecir la probabilidad de un infarto de miocardio en el futuro cercano.
El examen histopatológico del corazón puede mostrar un infarto, por lo general durante una autopsia. Bajo el microscopio, un infarto de miocardio se presenta como una región circunscrita por isquemia y necrosis coagulativa, identificables en las primeras 12 horas del incidente.
Uno de los primeros cambios que se muestran en un corazón infartado es la aparición de fibras ondeantes. Posterior a ello el citoplasma del miocito se vuelve rosado o eosinofílico y pierden las estrías transversales que las caracteriza y finalmente pierden la membrana nuclear. El intersticio que rodea la región infartada se infiltra inicialmente de neutrófilos, luego linfocitos y macrófagos, los cuales ingieren la célula muerta. Esa región circunvecina se llena progresivamente de una capa de colágeno que cicatriza al área. Puede también verse infiltración de glóbulos rojos. Estas son características en casos donde no se restauró la perfusión sanguínea, pues los infartos reperfundidos pueden presentar otros elementos, como bandas necróticas.
 Diagnóstico diferencial
El diagnóstico diferencial incluye otras causas repentinas de dolor de pecho, como tromboembolismo pulmonar, disección aórtica, derrame pericárdico que cause taponamiento cardíaco, neumotórax a tensión y desgarro esofágico.
Tratamiento
Un ataque al corazón es una emergencia médica, por lo que demanda atención inmediata. El objetivo principal en la fase aguda es salvar la mayor cantidad posible de miocardio y prevenir complicaciones adicionales. A medida que pasa el tiempo, el riesgo de daño al músculo cardíaco aumenta, por lo que cualquier tiempo que se pierda es tejido que igualmente se ha perdido. Al experimentar síntomas de un infarto, es preferible pedir ayuda y buscar atención médica inmediata.
 Cuando aparezcan síntomas de un infarto de miocardio, la mayoría de los pacientes esperan en promedio tres horas, en vez de proceder de la manera recomendada: hacer una llamada de auxilio de inmediato. Ello previene daños sostenidos al corazón, dicho de modo de expresión: «tiempo perdido es músculo perdido».
Ciertas posiciones permiten que el paciente descanse minimizando la dificultad respiratoria, tal como la posición medio-sentado con las rodillas dobladas. El acceso a oxígeno aéreo mejora si se abre las ventanas del automóvil o si se suelta el botón del cuello de la camisa.
Si el individuo no es alérgico, se puede administrar una tableta de aspirina, sin embargo se ha demostrado que el tomar aspirina antes de llamar a un servicio médico de emergencia puede estar asociado a retrasos inesperados. La aspirina tiene un efecto antiagregante plaquetario, e inhibe la formación de coágulos en las arterias. Se prefieren las presentaciones solubles, sin cubiertas entéricas o las masticables, para que su absorción por el organismo sea más rápida. Si el paciente no puede tragar, se recomienda una presentación sublingual.
Al llegar a la sala de emergencia, el médico probablemente administrará varias de las siguientes terapias:
 •Oxígeno. Normalmente se suele administrar con gafas nasales a 2 ó 3 litros. Puede ser la primera medida en el hospital o la propia ambulancia.
 •Analgésicos (medicamentos para el dolor). Si el dolor torácico persiste y es insoportable, se administra morfina (ampollas de cloruro mórfico de 1 ml/10 mg).
•Antiagregantes plaquetarios. Son medicamentos que impiden la agregación plaquetaria en la formación del trombo. Los más empleados son la aspirina en dosis de 100-300 mg al día, y el Clopidogrel o Plavix.
 •Trombolíticos. Son medicamentos para disolver el coágulo que impide que fluya la sangre. Se ponen sustancias como la estreptoquinasa o un "activador del plasminógeno tisular", bien en la vena, o bien directamente en el coágulo por medio de un catéter (un tubito largo y flexible). Esta medicación debe ser aplicada en las primeras seis horas desde que  inicio el dolor, de ahí la importancia de una atención rápida. Los trombolíticos sólo pueden administrarse en un centro especializado, habitualmente una Unidad de Cuidados Intensivos, aunque ya se ha comenzado a realizar la fibrinolisis extrahospitalaria por los equipos de emergencias móviles con el fibrinolítico TNKase® (tenecteplasa) con el objeto de iniciar lo más rápidamente posible el tratamiento específico.
 •Nitratos. Los derivados de la nitroglicerina actúan disminuyendo el trabajo del corazón y por tanto sus necesidades de oxígeno. En la angina de pecho se toman en pastillas debajo de la lengua o también en spray. También pueden tomarse en pastillas de acción prolongada o ponerse en parches de liberación lenta sobre la piel. En la fase aguda de un ataque al corazón, suelen usarse por vía venosa (Solinitrina en perfusión intravenosa).
 •Betabloqueantes. Actúan bloqueando muchos efectos de la adrenalina en el cuerpo, en particular el efecto estimulante sobre el corazón. El resultado es que el corazón late más despacio y con menos fuerza, y por tanto necesita menos oxígeno. También disminuyen la tensión arterial.
 •Digitálicos. Los medicamentos como la digoxina, actúan estimulando al corazón para que bombee más sangre. Esto interesa sobre todo si el ataque al corazón produce insuficiencia cardíaca en el contexto de una fibrilación auricular (arritmia bastante frecuente en personas ancianas) con respuesta ventricular rápida.
 •Los calcio- antagonistas o bloqueadores de los canales del calcio impiden la entrada de calcio en las células del miocardio. Esto disminuye la tendencia de las arterias coronarias a estrecharse y además disminuye el trabajo del corazón y por tanto sus necesidades de oxígeno. También disminuyen la TA. No suelen usarse en la fase aguda de un ataque al corazón, aunque sí inmediatamente después.
Pronóstico y Complicaciones

Si el área de infarto es pequeña y no compromete al sistema bio-eléctrico que controla los latidos del corazón, las probabilidades de sobrevivir a un infarto son altas. Sin embargo, una de cada tres personas que sufren un infarto muere antes de poder recibir atención médica (muerte súbita). Hace muy pocos años las estadísticas eran aún peores (un fallecimiento precoz por cada dos infartos). La mejora de estas expectativas está ligada a los avances en resucitación cardiopulmonar (RCP), en pruebas diagnósticas especiales y en atención urgente, incluyendo ambulancias 'medicalizadas' y unidades coronarias.
Debido a la frecuencia de muerte súbita, las técnicas de resucitación cardiopulmonar deben aplicarse cuanto antes a cualquier persona que esté sufriendo un ataque al corazón. La mayoría de los que estén vivos 2 horas después de un ataque sobrevivirán. Una vez que salen del hospital recomiendan reposo, dieta sin grasa y sin sal. Sin embargo, existen algunas complicaciones posibles:
 •Arritmia cardiaca: Existe un sistema bio-eléctrico que controla los latidos del corazón. Si se daña en el infarto, pueden aparecer arritmias muy graves, como la llamada fibrilación ventricular, en la que los ventrículos se contraen de forma rápida, descoordinada e ineficaz como una "bolsa de gusanos" y, a efectos de bombeo de sangre, el corazón se para. En otras personas pueden aparecer arritmias lentas, es decir, el latido es demasiado lento para que el corazón funcione normalmente, debido a bloqueos en el sistema de conducción de los impulsos eléctricos a nivel del corazón o a muerte de los nodos ("automáticos") que generan este impulso. Esto puede requerir la implantación temporal o definitiva de un marcapasos artificial.
•Insuficiencia cardíaca: Cuando el área de infarto es extensa, el resto del corazón puede ser insuficiente para realizar el trabajo de bombeo.
•Muerte: En una de cada cuatro personas que sufren muerte súbita, no existían síntomas previos de cardiopatía. Con mucho, la causa más frecuente de muerte súbita por infarto es la fibrilación ventricular.

Bibliografía;
- Irwin RS, Rippe JM. Cuidados Coronarios. En: Manual de Cuidados Intensivos.Madrid:Marbán;2002.1 (3); 171-227
-    Infarto Agudo de Miocardio En: Enciclopedia Larousse de la Enfermería.Barcelona: Larousse Planeta;1994.1(6);1296-7